Si el primer bocado de helado o el chapuzón en la piscina te provoca una punzada en los dientes, no es casualidad: el verano reúne varios factores que agravan la sensibilidad dental. Te explicamos por qué ocurre, cómo prevenirla y cuándo conviene consultar a un especialista.

¿Qué es la sensibilidad dental?

La sensibilidad dental, o hipersensibilidad dentinaria, es la molestia breve e intensa que aparece cuando la dentina la capa que está bajo el esmalte y alrededor de la raíz queda expuesta. La dentina contiene miles de diminutos túbulos conectados con el nervio del diente; cuando el esmalte se desgasta o la encía se retrae, esos túbulos quedan al descubierto y transmiten los cambios de temperatura, la presión o el contacto con ácidos directamente al nervio.

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Se estima que una de cada ocho personas convive con algún grado de sensibilidad dental, y el porcentaje aumenta durante los meses de más calor por los cambios en la dieta y los hábitos de higiene.

El verano acumula desencadenantes de frío y calor

El verano combina varios factores que hacen que la sensibilidad dental sea más evidente: consumimos más helados, granizados, bebidas frías y alimentos ácidos como frutas de temporada o refrescos. Además, los cambios bruscos de temperatura entre el ambiente exterior y las bebidas o comidas muy frías estimulan directamente los nervios dentales expuestos.

Si a esto se le suma un esmalte desgastado, encías retraídas o alguna caries sin tratar, el resultado es esa punzada característica al morder algo frío, dulce o ácido.

 Si la sensibilidad es intensa, dura varios segundos después del estímulo o aparece también al masticar, puede indicar un problema más allá de la sensibilidad simple, como una caries o una fractura dental.

Principales causas de la sensibilidad dental

Cambios bruscos de temperatura

El paso de calor exterior a bebidas o helados muy fríos estimula la dentina expuesta.

Alimentos y bebidas ácidas

Refrescos, cítricos y granizados desgastan el esmalte con el consumo frecuente.

Cepillado demasiado agresivo

Un cepillado con mucha fuerza o cerdas duras puede desgastar el esmalte y retraer la encía.

Encías retraídas

Dejan expuesta la raíz del diente, mucho más sensible que el esmalte que la recubre habitualmente.

Cómo prevenir y aliviar la sensibilidad este verano

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Usa pasta dental para dientes sensibles

Contienen agentes que ayudan a bloquear los túbulos dentinarios expuestos y reducen la molestia progresivamente.

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Modera el consumo de alimentos muy fríos o ácidos

No hace falta eliminarlos, pero espaciarlos y enjuagarte con agua después ayuda a proteger el esmalte.

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Revisa tu técnica de cepillado

Usa un cepillo de cerdas suaves y movimientos circulares, sin presionar en exceso sobre la línea de la encía.

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Acude a una revisión si la molestia persiste

Una valoración profesional permite descartar caries, fracturas o desgaste y aplicar tratamientos específicos si son necesarios.

¿Cuándo consultar con el dentista?

consultar con el dentista?

Preguntas frecuentes

¿Puedo tomar helado si tengo los dientes sensibles?

Sí, pero se recomienda hacerlo con moderación y, si la molestia es frecuente, usar pasta dental para sensibilidad y consultar con tu dentista.

¿La sensibilidad dental desaparece sola?

Puede mejorar con medidas de cuidado diario, pero si la causa es una encía retraída o un desgaste de esmalte, conviene un tratamiento profesional para que no empeore.

¿El blanqueamiento dental aumenta la sensibilidad en verano?

Puede aumentarla temporalmente, por lo que es recomendable planificar el blanqueamiento con supervisión profesional y evitar hacerlo justo antes de vacaciones con mucho consumo de frío.

¿Notas molestias con el frío este verano?

En Clínica Dental Ceballos identificamos la causa exacta de tu sensibilidad dental y te ofrecemos el tratamiento adecuado para que disfrutes del verano sin dolor.

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