Los implantes dentales son una de las soluciones más avanzadas en odontología para recuperar la estética y funcionalidad de la sonrisa. Pero cuando entra el tabaco en escena, este tratamiento puede convertirse en un campo minado de complicaciones. Vamos a desglosar a fondo por qué fumar y los implantes dentales no se llevan bien. ¿Qué puedes hacer para que tu tratamiento sea exitoso?

 ¿Qué es un implante dental?

Un implante dental es una raíz artificial, generalmente de titanio, que se inserta quirúrgicamente en el hueso maxilar o mandibular. Sobre esta raíz, se coloca posteriormente una corona que simula un diente natural. Este procedimiento requiere una fase de cicatrización y “osteointegración”, que es la unión del hueso al implante clave para su éxito a largo plazo.

 ¿Por qué fumar pone en riesgo tu implante?

El tabaco afecta prácticamente todos los aspectos del proceso de recuperación y mantenimiento de un implante dental. Aquí los motivos principales:

Disminuye el flujo sanguíneo: 

La nicotina provoca vasoconstricción, es decir, estrechamiento de los vasos sanguíneos. Esto reduce la irrigación en los tejidos, dificultando la cicatrización después de la cirugía.

Aumenta el riesgo de periimplantitis:

La periimplantitis es una inflamación e infección de los tejidos que rodean el implante. En fumadores, esta condición aparece con mayor frecuencia, pudiendo causar pérdida ósea y, en el peor de los casos, el fracaso del implante.

Compromete la osteointegración

La integración entre el hueso y el implante puede verse alterada por el tabaco. Estudios han mostrado que los fumadores tienen una tasa de fracaso significativamente más alta que los no fumadores.

Daño estético: encías retraídas y pigmentadas

No solo es cuestión de salud. El tabaco puede hacer que las encías se retraigan, oscurezcan o se inflamen, afectando la estética de tu sonrisa, incluso si el implante es técnicamente exitoso.

¿Qué dicen los estudios?

  • Los fumadores tienen hasta dos veces más riesgo de fracaso en implantes dentales que los no fumadores.
  • La tasa de éxito puede bajar del 98% a menos del 80% si hay consumo continuado de tabaco.
  • Incluso el humo pasivo puede afectar la cicatrización de los tejidos.

¿Y si solo fumo ocasionalmente?

Aunque fumar “de vez en cuando” parece inofensivo, el daño acumulativo puede ser suficiente para comprometer el resultado. La boca es un entorno muy delicado tras una cirugía de implantes, y cada exposición a toxinas pone en peligro la recuperación.

¿Cuándo se debe evitar fumar?

  • Antes de la cirugía: Al menos 1–2 semanas sin fumar para que los tejidos estén bien oxigenados.
  • Durante la fase de cicatrización: Idealmente entre 2 y 3 meses.

Después de la colocación de la corona: Incluso cuando el tratamiento parece haber terminado, el tabaco sigue siendo un enemigo silencioso.

Fumar interfiere negativamente tanto en implantes como en ortodoncia invisible. Si estás invirtiendo tiempo, dinero y esfuerzo en mejorar tu sonrisa, vale la pena cuidar cada detalle para asegurar el éxito del tratamiento.

 ¿Tienes dudas sobre cómo el tabaco puede afectar tu caso particular? Agenda una consulta en Clínica Dental Ceballos al: +34 636 666 657 recibe una valoración personalizada con el especialista en implantes y periodoncia el Dr. Ramón Ceballos

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